sábado, 24 de diciembre de 2016

MANEJO DEL ESTRÉS





REFLEXIÓN

En realidad,  las técnicas para manejar el estrés, son soluciones temporales que nos pueden aliviar, momentáneamente, el sufrimiento que provoca este mal, y que, aparentemente,  creemos que es fruto de de la sociedad actual. 

Sin embargo, no serán mas que parches temporales y al final, sucumbiremos una y otra vez ,si no hay un cambio profundo en nuestra actitud, en nuestra forma de pensar y en nuestra relación con el mundo que nos rodea. El estrés no viene de fuera sino de dentro. Es una manera de interpretar lo que sucede fuera de nosotros.


martes, 13 de diciembre de 2016

Clases de Karate

¿Has pensado alguna vez en practciar Karate como
 un arte y no como una competición?

Pues a partir de ENERO tendremos en nuestro centro a 
esta asociación enseñando este popular arte marcial.




jueves, 8 de diciembre de 2016

Sesión de Danza Planetaria - Enero 2017


Al entrar el  nuevo año, sentimos el impulso  de darle la bienvenida con una sesión de danza planetaria. Cuando escogimos el  día 14 de enero,  para nuestra sorpresa, y no por casualidad, nos dimos cuenta que, según el Calendario Maya, coincidía con el  kin 131, el Mono Magnético Azul.  Este kin está relacionado con la habilidad de conectarse con el niño interior a través del juego, la danza, la diversión ....  Por lo tanto,  es un día idóneo para conectar más fácilmente con este aspecto.

Ven a compartir la mágia de este día único e irrepetible y déjate sorprender!!!   Anímate a compartirlo con tus amigos!!



La danza planetaria, dura aproximadamente 2 horas.  Se trabajan los siete centros energéticos principales del cuerpo asociándose a cada centro (chakra)  uno o varios tonos planetarios.  Cada parte de la danza cubre el tema respectivo del chakra, trabajando automáticamente en él.  Los instrumentos que se usaron para crear la música, hasta donde era posible, están afinados a los tonos planetarios. Todo está hecho a mano, sin nada de electrónica.

Esta danza apenas conoce limitaciones en cuanto a sus instrucciones, simplemente es una invitación a abrirte a la posibilidad de:

  • Re descubrir tus propios movimientos naturales
  • Aprender a liberar tus potenciales no activados
  • Tomar más consciencia de tu cuerpo
  • Encontrar más claridad y paz interna
  • Aprender a sentirte como parte del todo

Dia: Sábado dia 14 de enero 2017

Hora:  a las 11 hrs.

Duración: 2-3 horas aprox.

Importe: Aportación voluntaria.

Lugar: NIRODHA. C/Antoni Lliteres, 4. La Vileta. Palma

Plazas: Limitadas.  Reserva  tu plaza ya !!!!

Imparten: Isabel y Llorenç

Inscripciones: Por teléfono 678748557 - 601272640 - 971731635. 
                       Por Whatsapp +34678748557
                       Por email  info@nirodhayoga.com.

OS ESPERAMOS !!!



Yoga restaurativo para fortalecer y liberar la tensión del cuello


sábado, 1 de octubre de 2016

El poder del pensamiento y la meditación





Mi maestro de meditación, Guen Kelsang Tharpa,  para ilustrar sus enseñanzas budistas, siempre nos contaba la historia de un monje muy peculiar:  Geshe Bengungyal.  Este monje, no se sentaba a meditar de la manera tradicional, tampoco hacía ruedas de oración ni nada por el estilo.  Los demás monjes lo tenían por un vago e incluso era criticado por su actitud aparentemente poco disciplinada. Sin embargo, el mencionado Geshe,  se pasada las 24 horas del día observando su mente, sus pensamientos y sus intenciones.  Por cada pensamiento virtuoso (positivo) ponía una piedra blanca y por cada pensamiento no virtuoso (negativo) ponía una piedra negra.  Al final del día contaba el número de piedras blancas y de piedras negras.  Si las blancas superaban a las negras se felicitaba y si las negras eran superiores a las blancas se volvía más consciente de que tenía que trabajar más para refinar sus pensamientos.

Con esta enseñanza el maestro nos quería decir que lo importante es como llevamos la enseñanza a la práctica.  Podemos pasarnos horas y años meditando, alcanzar niveles de paz sublimes pero al salir de la meditación y volver a la vida cotidiana, dejarnos invadir por multitud de pensamientos distraídos, negativos o de dudosas intenciones, incluso,  a veces más que si no hubiéramos estado meditado.  Realmente meditar así no sirve para nada.  Únicamente  para tener un rato agradable como el que podríamos tener tomando cualquier tipo de droga. 

Entonces, para qué nos sirve la meditación?  Para mi la meditación es un entrenamiento de la mente en atención.  En darte cuenta de lo que está realmente sucediendo dentro y fuera de ella, si es que hay fuera de ella. Reconocer el dolor que provocan los pensamientos negativos  y el gozo que provocan los positivos y las buenas intenciones.

Reconocer la maraña de pensamientos  distraídos y las jugarretas de la imaginación durante la meditación,  nos  facilita ver que el mismo juego de la mente está sucediendo las 24 horas del día.  El momento posterior a la práctica de la meditación es la verdadera práctica.  A veces nos pasamos años practicando la meditación formal sin que nada cambie en nuestra mente, simplemente porque no lo ponemos en práctica fuera de ella.  Nos dejamos arrastrar por esta multitud de pensamientos que nos invaden y que lo más probable es que ni siquiera sean nuestros.

En este sentido Geshe Bengungyal iba por el buen camino, de vago no tenía ni un pelo, todo lo contrario,  la verdadera práctica es reconocer los contenidos la mente, intenciones, pensamientos, imaginaciones…  en todos los momentos de nuestra vida,  porque son estos los que crean nuestra desdicha o felicidad. Sin desarrollar Satya, una gran honestidad, esta labor es prácticamente imposible.


Llorenç Mestre



jueves, 29 de septiembre de 2016

La meditación, una nueva medicina



Cada día hay más evidencias científicas sobre los beneficios de la meditación, mientras crece el interés por conocer a fondo sus mecanismos psico-biológicos entre los terapeutas del cuerpo y de la mente. Todo ello se verá en el II Congreso de Terapia y Meditación que se celebrará en Barcelona del 30 de septiembre al 2 de octubre.

Habrá más 50 expertos en psicología, ciencia y espiritualidad que protagonizarán más de 26 talleres y una veintena de mesas redondas. El congreso tendrá lugar en la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-Universitat Ramon Llull de Barcelona, organizado por el Instituto Gestalt y la Escuela de Gestalt de Cataluña Espailúdic.

En su primera edición, el congreso congregó a más de medio millar de inscritos: cada día la meditación despierta más interés, se incorpora en más ámbitos como la empresa y la escuela y son más las personas que meditan. ¿Por qué meditar es tendencia? ¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

Cada día hay más evidencias científicas sobre los beneficiós de la meditación. En los últimos años se han publicado más de 1.000 artículos en diferentes revistas científicas sobres los mecanismos psico-biológicos asociados a la meditación. Sólo sobre el mindfulness hay más de 670 estudios científicos del más alto nivel que muestran cómo este tipo de meditación ayuda a mejorar notablemente enfermedades como la fibromialgia, la migraña, la fatiga crónica, la ansiedad, la depresión, el dolor crónico… De hecho, después de 8 semanas de práctica diaria del mindfulness las zonas del cerebro relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la inteligencia emocional incrementan de medida.

Se ha comprobado también que se reduce el acortamiento de los telómeros (nombre que reciben los extremos de los cromosomas), un factor determinante para incrementar la longevidad.

La amígdala, la glándula que nos hace reaccionar de una manera visceral, también se hace más pequeña gracias a la meditación.

Pero además meditar contribuye a reducir el dolor y a mejorar la conectividad neuronal, entre otros, porque modera la liberación de cortisol, una sustancia que se segrega en abundancia en situaciones de estrés y que tiene multitud de efectos negativos sobre el sistema nervioso, sobre el sistema inmunitario y el organismo en general.

Últimamente los estudios que relacionan el estrés con la aparición de trastornos y enfermedades no para de crecer.

“La práctica de la meditación nos ayudar a estar atentos y nos enseña cómo podemos hacer las cosas con menos esfuerzo, más calma y serenidad. La meditación nos ayuda a colocar la atención en el momento presente y evita que nos dispersamos haciendo más de una cosa a la vez. Nos facilita la aceptación de la vida y de las emociones tal como son y nos hace más espontáneos con nuestra manera de ser”, dice Ferran Lacoma, promotor del II Congreso de Terapia y Meditación.

Y añade: “La idea de este congreso nace de la voluntad de crear un puente entre Occidente y Oriente. Somos muchos quienes practicamos la psicología y la meditación, y quisimos compartir lo que hacemos y cómo trabajamos con estas dos herramientas capaces de mejorar la calidad de vida de la persona. La meditación y la terapia se unen con el objetivo que la gente tenga una vida más tranquila y completa y puedan vivir con más alegría y aceptación“.

Mireia Darder, la otra promotora del congreso, dice: “He visto muchas personas que se han trabajado intensamente en el ámbito psicológico y, a pesar de ser muy conscientes y tener un notable conocimiento de sí mismas, estaban atrapadas en su manera de hacer y en su carácter. Este congreso me pareció una gran oportunidad para ver cómo podemos conseguir que estas dos partes nuestras, la que nos proporciona respuestas rápidas adaptativas al medio -nuestro ego- y la parte que nos permite tomar conciencia de que somos mucho más que esto, pueden compaginarse y coexistir a la vez”.

Héctor Grijalva, médico neurólogo y psicoterapeuta que también participará en este II Congreso de Terapia y Meditación, trabaja en la Universidad la Concordia a Aguacalientes (México). Grijalva ha aplicado la meditación en poblaciones de alto riesgo en México y ha comprobado directamente sus beneficios. Gracias a talleres que combinaban psicoterapia y meditación que eran impartidos a niños de 9 años diagnosticados de TDAH, muchos de ellos redujeron su hiperactividad y mejoraron su capacidad de atención.

El Dr. Grijalva también trabajó con adolescentes que habían cometido algún delito menor y en lugar de castigarlos se los ofreció la posibilidad de participar en sesiones de meditación activa, meditaciones dirigidas y, además, ejercicios de relajación. La percepción interior de estos jóvenes mejoró notablemente. “Los cambios que produce la meditación no son solamente un relajación muscular, sus efectos van muy allá. De hecho se trata de un cambio más importante porque la meditación modifica la personalidad, mejorándola”, asegura Héctor Grijalva, que está convencido de que la meditación puede convertirse en un gran recurso de la salud pública, puesto que puede reducir en muchos casos la medicación.

Se ha visto que la meditación reduce el miedo y la ansiedad facilitando un mayor control emocional y cognitivo.

El maestro vedanta advaita, Sesha, invitado de honor del II Congreso de Terapia y Meditación, ha dedicado buena parte de su vida a experimentar y a enseñar la meditación y asegura que: “Centrar la atención sin esfuerzo en el mundo que surge del aquí y ahora es la única manera de evitar el sufrimiento. Y este es también el principal objetivo del proceso terapéutico”.

El II Congreso de Terapia y Meditación reunirá más de 50 expertos en psicología, ciencia y espiritualidad que debatirán la relación en la terapia y la meditación y expondrán los beneficios y aplicaciones de la meditación.

Texto publicado en  la revista digital Yoga en red.
http://www.yogaenred.com/2016/09/29/la-meditacion-una-nueva-medicina/


La zanahoria, ese “invento” moderno




Quizá no lo sabía, pero la zanahoria naranja y de forma alargada que rallamos, incluimos en nuestras sopas y guisos y damos a nuestros bebés en puré, ¡no apareció hasta después de la invención de la máquina de vapor!
Pues sí; lo cierto es que, al menos en la forma en que nosotros la conocemos, sólo se popularizó después de 1830.
Antes de eso la palabra zanahoria ya existía, pero era un término genérico que designaba todo tipo de raíces de plantas pertenecientes a la familia de las umbelíferas (hoy también conocidas como apiales), entre ellas la reina de los prados, el tóxico perejil gigante, el hinojo o el apio.
Seguro que usted ha visto en más de una ocasión alguna de estas plantas que crecen en los campos dando forma a lo que parece una sombrilla. Precisamente, su nombre latino proviene de la palabra “umbra”, que significaba sombra y que todavía está presente en el actual “umbrella” inglés (en español, paraguas).
Si probase a arrancar alguna (por favor, ¡que no sea el perejil gigante, altamente tóxico!) vería que su raíz recuerda vagamente a la forma de una zanahoria. Sin embargo, es muy pequeña y de color blanco o amarillento. Esas raíces eran muy utilizadas por los griegos por sus virtudes medicinales, aunque por supuesto no las usaban para preparar guarniciones de ningún tipo.
De hecho, tienen escaso sabor y su núcleo es leñoso (casi como madera). Por lo tanto, no parece nada con lo que disfrutar llevándose a la boca, salvo que se comiesen en períodos de hambruna, cuando no quedaba otra.
Entonces, ¿de dónde salió la zanahoria naranja?

A fuerza de seleccionar, los agricultores lograron diferenciar dos tipos de zanahorias: las blancas y las violetas, estas últimas especialmente extendidas por Europa durante la Edad Media.
Estas zanahorias violetas eran ricas en antocianina, un pigmento antioxidante que hoy podemos encontrar especialmente en los arándanos.

La verdad es que no se sabe cómo aparecieron, en torno al S.XVII, las zanahorias de color naranja, llenas de carotenoides. Pero lo que sí se sabe es que existían, porque pueden verse en algunos bodegones flamencos de la época. 
Sin embargo, de acuerdo con el especialista Bernard Bertrand, no fue hasta 1830 cuando los criadores fueron capaces de obtener las zanahorias de color naranja y de forma cónica, tal y como las conocemos hoy en día. (2)
¿Por qué los salmones son anaranjados?

Los carotenoides son pigmentos de color naranja que toman su nombre de la zanahoria. 

Sin embargo, también se encuentran en otras plantas, y en particular en el plancton marino del que se nutren los crustáceos. Al comer el plancton, los niveles de carotenoides aumentan también en estos últimos, pero no manifiestan su color anaranjado porque permanecen ligados a otras sustancias mientras los crustáceos están vivos. Sin embargo, el color sí se revela cuando los cocinamos (camarones, langostas…).
Un paso más allá en la cadena trófica (y por tanto en la acumulación de sustancias), los salmones son una de las especies de peces que más crustáceos consume. Esa es la razón de que su carne tenga un color anaranjado tan vivo; está cargada de los carotenoides que se encontraban en los crustáceos que a su vez se habían alimentado de plancton, que ya de por sí es muy rico en ellos.
Con nosotros sucede exactamente lo mismo: podríamos terminar de color naranja si comiésemos demasiadas zanahorias. Pero ¡ojo! Aunque para los salmones esa “sobredosis” no resulte tóxica, para nosotros sí lo es.
Recoja zanahorias silvestres

He dicho más arriba que la zanahoria silvestre no tiene un sabor demasiado bueno, pero lo cierto es que hay una excepción.

Si usted tiene el cuidado de recogerlas en otoño, antes de que la planta suelte sus semillas, podrá disfrutar de una raíz tierna y dulce al mismo tiempo.

 Bernard Bertrand asegura que algunas “tienen sabor a regaliz y son aún más dulces que las zanahorias cultivadas”.

La zanahoria silvestre es una planta de entre 40 y 80 cm de alto. Sus hojas están finamente recortadas y posee numerosas florecillas blancas que nacen en umbelas, a veces con una flor roja o negra en el centro. El tallo, por su parte, es grande, hueco y peludo.
Esta planta puede encontrarse en medio de los prados secos o del césped, al borde de los caminos y carreteras o en terraplenes. Se trata de una planta “pionera", capaz de colonizar áreas todavía desprovistas de vegetación.




Debe prestar especial atención para no confundirla con la cicuta, la planta tóxica con la que Sócrates se envenenó. La ingesta de cicuta provoca, en la hora siguiente, trastornos digestivos (especialmente cuando lo que se consume es la raíz), mareos, dolor de cabeza, parestesia (sensación anormal, de cosquilleo, calor o frío, derivada de problemas en el sistema nervioso o circulatorio), disminución de la fuerza muscular y, finalmente, la parálisis.

 Pero en realidad no es tan fácil confundir la cicuta y la zanahoria silvestre: el truco está en su olor, que es completamente diferente. La planta de la zanahoria desprende un olor indiscutible cuando se corta, se aplasta o se restriega, mientras que el olor de las hojas trituradas de cicuta es pestilente (se dice que es semejante al de orina de rata pero, ¡¿quién conoce ese olor como para compararlo?!).

Además, las hojas de la zanahoria no miden más de 10 cm, y las de la cicuta son notablemente más grandes (hasta 40 cm).

Una hortaliza rica en nutrientes que curaba las aftas

Beber una decocción de hojas de zanahoria (un puñado por cada dos vasos de agua) es un remedio tradicional para curar las aftas (pequeñas úlceras o llagas que aparecen generalmente en la mucosa bucal).

Las zanahorias son muy ricas en betacaroteno (provitamina A). Sólo con 25 g diarios se cubre más de la mitad de las necesidades diarias de esta vitamina. Por otro lado, su contenido en vitamina C es medio, con 7 mg cada 100 g. Y además contiene todas las vitaminas del grupo B a excepción de la B12 (presente únicamente en productos de origen animal).
Los minerales que aporta también son numerosos, en particular calcio, magnesio, potasio y hierro. Y, asimismo, es importante su contenido en fibras alimentarias, que se reparte casi a partes iguales entre fibras hidrosolubles (1.742 mg cada 100 g) y no hidrosolubles (1.889 mg cada 100 g).
¿Hortaliza o fruta?

De acuerdo con los textos reglamentarios de la Unión Europea, la zanahoria está clasificada como una hortaliza. No obstante, debido a un reglamento que precisa que sólo las frutas pueden servir de base para la confección de mermeladas, a la zanahoria se le ha dado el estatuto de fruta y no de hortaliza para esta utilización. De ese modo se protege la mermelada de zanahoria, una especialidad local portuguesa.

Luis Miguel Oliveiras
Revista digital Tener Salud


PD. Advertencia importante a la hora de cosechar o manipular plantas umbelíferas:

Las orugas que viven en las plantas de la zanahoria y otras umbelíferas concentran en su cuerpo moléculas fotosensibilizantes, es decir, que generan reacciones adversas al contacto con la luz.

Estas moléculas no afectan a las orugas, pero sí a los pájaros que las comen, que terminan sufriendo una extrema sensibilidad a la luz que les provoca horribles quemaduras solares.
El perejil gigante (Heracleum mantegazzianum), del que ya hemos dicho que es una planta umbelífera altamente tóxica, llegó hace no demasiado tiempo a nuestro país, pero está considerada una especie invasora.

Su savia contiene un fluido acuoso e incoloro que no produce dolor al entrar en contacto con la piel, pero resulta extremadamente peligroso si contiene las moléculas fotosensibilizantes de las que hablamos. Provoca graves quemaduras y dolorosas ampollas una vez la piel se expone a la luz, e incluso a veces deja cicatrices.

Además, se trata de una planta común en los jardines porque es muy decorativa. Cada año se producen cientos de accidentes de este tipo. ¡Tome sus precauciones y evite tocar el perejil gigante sin guantes o alguna otra protección!

En caso de contacto con la piel, debe eliminar la savia lo antes posible, teniendo cuidado de no extenderla y ampliar con ello la zona afectada. Para ello, reitre la savia de la piel con una toalla de papel y sin frotar. Luego lave la zona con jabón y enjuáguela con agua. Evite exponer el área afectada a la luz durante al menos 48 horas y acuda al médico lo antes posible.



viernes, 12 de agosto de 2016

Pranayama en la Luz de la Consciencia



Pranayama en la luz de Consciencia
Por Godfrey Devereux 
           
 Según parece, Pranayama tuvo alguna vez un lugar más central en la práctica de yoga que el que tiene en estos días. Aunque los Yoga Sutras de Patanjali son citados a menudo como el texto central de yoga, lo que se practica actualmente en nombre de yoga, ya sea sobre una esterilla o un cojín, tiene un parecido y una relación más directos con los textos medievales más recientes, como el Hatha Yoga Pradipika. En éste y otros textos similares, hay considerablemente más contenido dedicado en calidad y detalle a la regulación de la respiración que a las prácticas posturales. No obstante, el Hatha Yoga Pradipika y otros textos medievales indican claramente que Hatha Yoga es una preparación para Raja Yoga.

Al mismo tiempo, parece haber un enlace directo entre la metodología de regulación de la respiración del Hatha Yoga conocida como Pranayama y la presentación de Pranayama en los Yoga Sutras de Patanjali. Particularmente en el Yoga Sutra II.50 donde Patanjali usa los términos sánscritos para "lugar", "tiempo" y "número". No es muy difícil relacionar esas palabras con los aspectos centrales de la metodología popular de Pranayama. Lugar (desa en sánscrito) puede relacionarse a las cuatro fases de la respiración: inhalación, suspensión interna, exhalación y suspensión externa. Tiempo (kala en sánscrito) se puede relacionar con la longitud o duración de las fases de la respiración. Número (samkhya en sánscrito) puede relacionarse con el número de rondas o ciclos practicados.

A primera vista esto parece confirmar que las prácticas de Hatha Yoga están relacionadas directamente con el yoga "clásico" más antiguo presentado por Patanjali, pero podría no ser el caso. El asunto con el que nos encontramos primero es el de la traducción e interpretación, especialmente de los Yoga Sutras. Necesitamos más que habilidad lingüística para traducir un texto que trata de las raíces y sutilezas de la experiencia humana, dentro de las que las dinámicas de cognición, percepción y consciencia son analizadas directamente en relación con la experiencia. Necesitamos tener también una clara comprensión del territorio que está siendo analizado, y la educación moderna no aporta esta comprensión. Sólo puede darse de una intimidad profunda con la inteligencia humana y su habilidad de generar una visión clara de las dinámicas funcionales de la cognición humana. Esta intimidad es posiblemente provista sólo por la meditación profunda.
Sin la profundidad de experiencia adecuada, ninguna cantidad de fluidez lingüística permitirá que las declaraciones crudas y tersas de los Yoga Sutras sean interpretadas con precisión. Siendo así, quizás no debiera sorprendernos encontrar que la mayoría de las interpretaciones y traducciones del texto de Patanjali, si no todas, expresan las suposiciones y prejuicios del comentador más que el entendimiento de Patanjali. De hecho, cualquier comentador que no aclare esa posibilidad, probablemente no debiera ser fiable de entender las sutilezas de la inteligencia humana. En cuyo caso, pueden ser difícilmente fiables para interpretar los Yoga Sutras.

Los ocho miembros de yoga, presentados por Patanjali en el segundo y tercer capítulo de los Yoga Sutras, son quizás la parte más conocida de su texto, lo cual no significa que sean comprendidos claramente. Si vamos al sánscrito que usa Patanjali para presentar el tercer y cuarto miembro, Asana y Pranayama, sale a la luz un segundo problema de intención o técnica. Aunque Asana se considere generalmente una técnica que involucra el cuerpo, no hay nada técnico en las palabras de Patanjali, que son claramente descriptivas más que preceptivas. No hay referencia a ninguna forma específica ni posturas. Sólo a cualidades experienciales.

Como Patanjali declara en el principio de su presentación de Pranayama que éste ocurre dentro de Asana (tasmin sati), necesitamos entender qué es Asana si queremos entender lo que es Pranayama para Patanjali. En efecto, Patanjali describe Asana en cuatro sutras de dos palabras. El primero yuxtapone sthiram (firmeza o estabilidad) a sukham (facilidad, gozo). El segundo yuxtapone prayatna (esfuerzo, tensión) a saithilya (relajación, soltura). El tercero yuxtapone ananta (interminable, infinito) a samapatti (intimidad, fusión). El cuarto yuxtapone dvandvha (opuestos, dualidades) a anabhighatah (inmunidad, trascendencia).

Esto es claramente descriptivo más que preceptivo, describiendo una experiencia más que una técnica. Una experiencia en la que el cuerpo se percibe de una forma radicalmente diferente de lo acostumbrado. La mayoría de los practicantes de posturas de yoga han tenido este tipo de cambio de percepción en la que su cuerpo ya no es percibido como una estructura tridimensional finita y precisamente localizada. En efecto esta pudiera ser la característica que define estar "en la zona" o "en el flujo" sobre una esterilla: el carácter percibido del cuerpo se disuelve en una presencia amorfa de deleite dentro de la que las distinciones dualistas, funcionales y estructurales, entre derecha e izquierda, arriba y abajo, zona anterior y posterior, adelante y atrás, dentro y fuera ya no tienen relevancia alguna, ni siquiera presencia.

Si es así, Pranayama según Patanjali, sería una profundización de esa experiencia somática no dual, ni lineal, a través de conciencia de la respiración. Casi cualquier meditador con experiencia podría probablemente confirmar esta tipo de experiencia, dentro de la que el asentamiento del cuerpo en quietud deja como sensaciones más consistentes y obvias las generadas por la respiración. La atención es naturalmente tomada entonces por esas sensaciones hacia una profunda intimidad (samapatti) con la presencia de la respiración. En lugar de tomar control de la respiración, lo cual no sería posible dentro de una experiencia somática sin puntos de referencia funcionales y estructurales, Pranayama sería una extensión natural de la experiencia sin dimensiones de Asana. Las características funcionales y estructurales de la respiración (dualistas) se volverían sin sentido, irrelevantes e imperceptibles mientras que la conciencia sería absorbida hacia los flujos profundos de consciencia misma.

Que es exactamente lo que Patanjali declara en el último sutra de su presentación de Pranayama. "Dharanasu ca yogyata manasah" hace un enlace explícito entre Pranayama y la primera fase de la "mente meditativa", Dharana, que es el sexto miembro presentado por Patanjali. Aunque esto parece saltarse el quinto miembro, Pratyahara, sin embargo Patanjali lo presenta inmediatamente.
En sus presentaciones de Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana y Samadhi es muy difícil encontrar tanto prescripción como técnica. No es tan difícil ver que Patanjali está describiendo un despliegue paso a paso de conciencia hacia el interior, desde el cuerpo y su respiración a través de la mente hasta consciencia. Los Yoga Sutras son un "mapa de lo que es" y de "lo que ocurre" más que un "manual de instrucciones".

En su presentación de Pranayama podría haber una excepción de esta consistencia descriptiva. No sólo en su uso de las palabras desa, kala y samkhya sino también, y quizás más revelador, en su uso de la palabra viccedah. Cuatro comentadores contemporáneos (Feuerstein, Stiles, Iyengar y Huston) ofrecen las siguientes opciones en inglés (aquí en español) para esta palabra clave: cortar, cese, paro, interrupción.

Estas palabras parecen implicar claramente intención, regulación y control, sin embargo puede que no sea el caso. De hecho, cualquiera que haya experimentado un despliegue interior de conciencia profundo en la presencia clara de consciencia sabe que un evento así no puede ser producido por esfuerzo ni control nunca. Incluso la insinuación de esfuerzo o intención más ligera mantiene a la mente en sus limitaciones lineales y dualistas. Más bien el despliegue interior del flujo de conciencia presentado por Patanjali tan clara y elegantemente, sucede única y exactamente porque se ha dejado ir todo esfuerzo e intención en la inteligencia de consciencia fluyendo libre. Esto, claro está, es lo que significa entregarse, o rendición. No someterse a poder superior alguno, sino dejar de resistir la presencia de inteligencia natural, y esa resistencia se da especialmente en nuestros intentos de hacer que algo suceda.

Quizás no haya nada tan evidente para la mente contemporánea como la relevancia o incluso importancia del esfuerzo y la intención. Casi todo lo que valoramos en nuestras vidas puede conectarse a ellos: logros, habilidades, conocimiento, estatus, riqueza. Sin embargo, si aplicamos esta suposición a la autoindagación, o yoga, encontramos que no sólo es inválida sino que inhibe nuestras posibilidades más profundas. Para entender cómo funciona esto, necesitamos distinguir claramente entre autoindagación y autodesarrollo. Y por tanto, entre Pranayama como autodesarrollo practicado para mejorar nuestras habilidades o desarrollar nuestro poder y Pranayama como autoindagación, donde es sencillamente un medio para explorar la sutilezas de nuestra naturaleza. Mientras el autodesarrollo nunca puede brindar los frutos de la autoindagación, autoindagación genera naturalmente muchos de los beneficios que persigue la automejora, en particular claridad, tranquilidad y comprensión.

Mientras el autodesarrollo es siempre emprendido desde la insatisfacción por sutil que sea, buscando una meta preconcebida (aunque fuera concebida o definida con ligereza), la autoindagación es, y debe ser, completamente abierta. Ha de estar libre de cualquier fin particular y completamente abierta a todo lo que puede existir. Si aplicamos esta distinción a Pranayama, hallamos que el enfoque del Hathayoga Moderno no concuerda con el enfoque Clásico de Patanjali ni en sus procesos ni en sus posibilidades. Se presenta y casi siempre se emprende claramente en pos de un fin que se supone va a producir satisfacción y/o plenitud de una manera imaginable e idealizada.

Si volvemos al texto de Patanjali, a la luz de esta distinción entre automejora y autoindagación, podemos encontrar implicaciones radicalmente diferentes para esas cuatro palabras: cese, lugar, tiempo y número. Por supuesto podemos aplicar intención a la respiración y detenerla, por un tiempo. Del mismo modo podemos regular fácilmente la velocidad, duración y ritmo de nuestra respiración. Todo ello tiene lugar en la práctica contemporánea de Pranayama. No obstante, dentro del contexto descriptivo de los Yoga Sutras como un todo, y de los ocho miembros en particular, se sugiere otra posibilidad. Una posibilidad que se basa en la inteligencia de consciencia, expresándose a sí misma a través del poder de conciencia consciente.
Esta posibilidad extiende simultáneamente otras posibilidades radicales y potentes posibilidades a nuestra experiencia, no sólo de la respiración, sino de nuestra presencia contextualizadora más profunda como consciencia expresándose a si misma. Como consecuencia vierte una incisiva luz sobre nuestra naturaleza. Aunque casi todo el mundo sepa que es posible regular la respiración por aplicación de la intención, la mayoría sabe también que simplemente prestando atención profunda y sostenida a nuestra respiración, ésta se transforma. Por supuesto esta transformación no refleja ni expresa un resultado intencional o preconcebido. Es el resultado espontáneo de la atención. Resulta del poder sutil de consciencia, como conciencia consciente.

En el Yoga Sutra II.50, la palabra que sigue a desa, kala y samkhya es paridrstah. Aunque Feuerstein, Stiles, Iyengar y Huston la interpretan respectivamente como "regulada", "medida", "regulada" y "observada", no es difícil ver el prejuicio en esas interpretaciones, excepto en la de Huston. Pero aún así, sugerir que Patanjali esté recomendando que simplemente observemos la respiración, es clasificarlo como extremadamente ingenuo respecto al poder y relevancia de la conciencia consciente. Como cualquier meditador dedicado podría confirmar, la observación de fenómenos internos puede ser calmante, pero es una aplicación seriamente limitada de la inteligencia de consciencia.

Mucho más potente que mantener una desapegada distancia entre el observador y lo observado, es dejar que la distinción aparente entre ambos se disuelva en lo que Patanjali llama "Kaivalya" en los Sutras II.25. Esta es la esencia de intimidad, que Patanjali llama "samapatti" en el Sutra II.47. La fruición (o fruto gozoso) de la intimidad interna es la conclusión de la separación habitualmente experimentada entre observador y observado. En el contexto de Pranayama, el respirador y la respiración se vuelven uno. El resultado de esta intimidad ilimitada es un ver profundo y claro en la naturaleza del sujeto, el objeto y su relación aparente. Se ve a través (paridrstrah) de la ilusión de separación hasta sus raíces más profundas. (Yoga Sutras II.20 – 25)

Esto, sugiere otro significado para esas cuatro palabras clave que han llevado a la popularidad al control de la respiración bajo el nombre de Pranayama. Lugar, tiempo y número son las tres clases fundamentales de características subyacentes que constituyen cualquier fenómeno. Todo fenómeno, ya sea una acción, un objeto, evento o situación está ubicado de un modo único en el espacio (desa), en el tiempo (kala) y por ello en relación (samkhya) con todos los demás fenómenos. Patanjali está lo más probablemente sugiriendo, no que regulemos la respiración, sino que nos "volvamos uno" con ella a través de volvernos íntimos con todas sus características fenoménicas. Que esto es así, no es sólo sugerido por la naturaleza no preceptiva de los Yoga Sutras, sino también por la naturaleza de la inteligencia humana.

La inteligencia cognitiva, tan celebrada y brillante como es ciertamente, sólo es la punta de la inteligencia humana. Funcionando a través de la sofisticación neurológica de la corteza cerebral, como lo hace, es una extensión directa de inteligencia somática. La inteligencia somática es en y como el cuerpo humano el fruto de 3.500.000.000 de años evolutivos de investigación y desarrollo. Aunque la inteligencia cognitiva de la mente humana es única y magnífica en su creatividad y poder, su efectividad se basa realmente en su inestabilidad, en su habilidad de dudar e imaginar. Sólo a través de la constante reaplicación de imaginación y duda puede llegar a una certeza efectiva. La inteligencia somática del cuerpo, por otro lado, aunque limitada en su alcance es mucho más estable y fiable que la de la mente. Está recogiendo, procesando y respondiendo constante y casi siempre exactamente a información química, mecánica y térmica para mantenerte vivo.

Toda esta inteligencia es lo suficientemente impresionante, pero aún así todavía hay más, mucho más, en relación a la inteligencia que eres. Está también la presencia inteligente de consciencia, que es el ámbito profundo tanto de la inteligencia como de la experiencia humana. Sin la presencia inteligente de consciencia no habría conciencia, ni experiencia, ni siquiera habría cuerpo ni nadie para saber o experimentar nada. La inteligencia de consciencia es quizás tan diferente en su naturaleza y funcionamiento de las inteligencias somática y cognitiva como éstas lo son entre si, sin estar separada de ellas. En particular, por estar completamente libre de prejuicios y selección. Mientras cuerpo y mente están ambos diferenciando y seleccionando continuamente, consciencia está completamente abierta a todo lo presente.

Aunque hay un poder en la habilidad del cuerpo y mente de distinguir y seleccionar, hay un poder más profundo en consciencia, en su habilidad para contener y revelar indiscriminadamente. Este poder se expresa no sólo en su capacidad de generar cambio espontáneo sino también en la naturaleza de ese cambio. Mientras la respiración se vuelve más calmada, más suave, profunda y más eficaz en la luz de conciencia, la conciencia consciente genera inherentemente un impulso hacia la armonía e integridad. Un modo en la que lo hace, es permitiendo a lo inútil, irrelevante e innecesario ser reconocido y cedido. Esto no solo desarma los hábitos ansiosos y neuróticos de la mente, sino que libera su energía habitualmente constreñida en la presencia inteligente de consciencia. Esto permite al campo de conciencia consciente profundizarse, aclararse y estabilizarse.

Dentro del contexto de la respiración, esto asume implicaciones muy específicas, señaladas directamente por Patanjali en su presentación de Pranayama. Dejar sencillamente al poder inteligente de consciencia brillar tan profundamente como sea posible en la presencia de la respiración, produce una transformación profunda (e incluso liberadora) en la mente, el cuerpo y la conciencia. Atención profunda a la respiración comienza a revelar la tendencia habitual e inconsciente de regularla innecesariamente. La inteligencia de la mente comienza a reconocer no sólo sus imposiciones sutiles sobre la respiración, sino también la naturaleza innecesaria e inútil de éstas. Al verse esos impulsos habitualmente inconscientes a la luz de conciencia, éstos se evaporan y sus tendencias subyacentes (vasana) se debilitan, atrofian y finalmente se disuelven. Al mismo tiempo la mente se desinteresa y vuelve incapaz de mantener su habilidad para distinguir entre las características dualistas de la respiración: inhalación/exhalación, rápida/lenta, suave/tosca, dentro/fuera, respirador/respiración, sujeto/objeto. Además suceden espontáneamente pausas (cese, interrupción) entre las dos fases de la respiración (kevala kumbhaka).

Cualquier intento o intención de regular la respiración en modo alguno, se vuelve irrelevante y finalmente imposible. La distinción y la volición respecto al fenómeno somático de respirar se desvanecen ambas. Mientras la atención es tomada sin esfuerzo hacia los flujos profundos de consciencia a través de Pratyahara a la mente meditativa. Finalmente, esta intimidad, que comenzó en Asana con la presencia del cuerpo, y se extiende a través de Pranayama en Samadhi, genera una intimidad profunda con nuestra naturaleza sutil como consciencia. Este es un proceso muy simple, pero profundo y potente, que ha de ser experimentado para entenderse plenamente. Llega a su fruición con la integración de la inteligencia cognitiva de la mente en la inteligencia espiritual de consciencia. Esto permite a la mente dejar ir su necesidad y habilidad de imponerse innecesariamente sobre la inteligencia del cuerpo, y la vida, mientras permite a la inteligencia de consciencia expresar su impulso intrínseco hacia la armonía e integridad más libre y plenamente.

A pesar de que regular la respiración a ritmos preconcebidos, e imposible de medir con exactitud, pueda resultar fascinante, hilarante y energizante, ello depende de las habilidades superficiales e inestables de la mente para refinar y controlar. La inteligencia de la mente, que es naturalmente inestable y poco fiable, se está imponiendo sobre la inteligencia del cuerpo, que es naturalmente estable y fiable. Así, la inteligencia de consciencia, aún más estable y fiable, y su habilidad para revelar y armonizar, queda oscurecida y obstruida. Este enfoque manipulativo de Pranayama, por excitante e impresionante que pudiera ser superficialmente, es un proceso muy limitado, y profundamente limitante, que hace poco más que reforzar y solidificar el sentido del yo, como el respirador, el hacedor o el controlador.

Por supuesto, en todo esto estoy afirmando y justificando mis propios prejuicios y suposiciones. Sin embargo, pudiera ser que no todos los prejuicios sean iguales, y que algunos de hecho estén mucho más cerca de la verdad que otros. Para que puedas conocer la diferencia cuando se trata de Pranayama, puede que necesites volverte tan íntimo como sea posible no sólo con tu respiración, sino también con las dinámicas por las que te es posible hacerlo: la relación funcional entre cognición, percepción, volición y consciencia.

¡Feliz meditar!

Artículo por Godfrey Devereux www.dynamicyoga.com

Traducido por Sergio Teodosio www.dynamicyoga.fr
Editado y publicado por Instituto Yoga Dinámico www.yogadinamico.com

* NOTAS DE TRADUCCIÓN. Consciusness: Consciencia. Awareness: conciencia. Conscious awareness: conciencia consciente.