martes, 1 de agosto de 2017

Existimos en un continuum onírico




Desde que recuerdo, siempre me ha apasionado esta parte del día en la que este mundo físico se diluye y de repente emerge otro nuevo, tan real,  que cuando estamos en él ni nos acordamos de nuestras vivencias físicas.  

Os facilito la siguiente reflexión porque me ha encantado.  

Texto extrído de la web: www.onironautas.org

"EXISTIMOS EN UN CONTINUUM ONÍRICO

¿En serio crees que sólo soñamos cuando nuestro cuerpo físico duerme?

Si contestamos que sí probablemente estemos ante un grave error. Realmente el Mundo de los Sueños no desaparece cuando estamos en el estado de vigilia, con nuestro cuerpo activo. El Mundo Onírico está con nosotros siempre, de la misma forma que las estrellas siguen estando en el cielo durante el día. Nuestro estado habitual es el sueño del que tan sólo emergemos algunos instantes cuando dirigimos el pensamiento (en un estado de atención concentrada) en alguna dirección determinada. Como dijo Descartes:

"Sólo reflexiono tres horas al día, el resto del tiempo sueño".

Vivimos soñando durante casi todo el día. Unicamente constatamos una leve diferencia de percepción. Cuando soñamos con nuestro cuerpo activo (estado de vigilia) percibimos los sueños como si " estuvieran dentro de nuestra cabeza". Desde el momento en que nuestro cuerpo está pasivo (durmiendo) los sueños nos rodean. Algo así como si nuestra alma (nuestra psiquis) se moviese dentro del propio mundo de los sueños. O como decían nuestros antepasados:

"cuando el cuerpo duerme, el alma viaja".

De ninguna manera podemos afirmar que el ser humano esté psicológicamente "despierto" las 24 horas del día. Lo habitual es que nos movamos SIN SER CONSCIENTES DE NUESTRA EXISTENCIA. Los momentos de sueño más profundo pueden darse en estado de vigilia. Por ejemplo: en un estadio de fútbol o delante del televisor, por citar dos situaciones comunes.

Generalmente vivimos en una pequeña parte de nosotros mismos. Cuando somos víctimas de una pequeña fracción de nuestra psiquis, cuando un pequeño "yo" toma el control de nuestro cuerpo y sus funciones, nos movemos, pensamos y sentimos sumergidos en un profundo sueño del que no tenemos control. Llámese a ese pequeño "yo" celos, cabreo, ira, obsesión, miedo, pasión, envidia, pereza o como se quiera. Son pequeñas partes de nosotros mismos que en un momento dado se creen el todo y condicionan nuestra vida, incluso nos esclavizan y destruyen nuestra felicidad impidiéndonos percibir la vida en todo su signifiCado

¿Tal vez por esto todas las grandes culturas del pasado (incluyendo las religiones en su forma original) insistieron en que el ser humano es una criatura dormida que necesita despertar?. Veamos algunas citas insistentes:

"Los hombres se han dormido. ¿Morirán antes de despertarse? ".
El Corán.

"Has dormido innumerables siglos. Esta mañana, ¿no querrás despertarte?".
Kabir, poemas.
  
Los textos cristianos, budistas, védicos, ensayos psicológicos sobre el zen, etc... son reiterativos acerca de esta cuestión del "despertar " sin que hasta la fecha  hayamos comprendido a qué se refieren.

¿Estará esta idea del "despertar" relacionada con la posibilidad de "hacer consciente el subconsciente". Tal idea supondría, sin duda, la adquisición de insospechadas potencialidades psíquicas muy cercanas a los estados psicológicos descritos como "iluminación" en la literatura mística.

Pero dejemos que sea el mismo Jung el que ratifique la idea del continuum onírico:

"La consciencia es intermitente, interrumpida... en el fondo hay pocos momentos en los que realmente se está consciente... el inconsciente, en cambio, es un estado constante, duradero... Mientras escuchamos, hablamos, leemos, nuestro insconsciente sigue funcionando aunque nosotros no notemos nada. Puede demostrarse que el inconsciente teje perpetuamente un vasto sueño que, imperturbable, sigue su camino por debajo de la consciencia, emergiendo por la noche en los sueños, y a veces durante el día".
Jung: "El hombre hacia el descubrimiento de su alma".

O como expresaba Bergson en una conferencia dictada en 1901:

"...Las mismas facultades se ejercen tanto si estás en vigilia como si sueñas, pero en un caso están tensas y en el otro relajadas. Los sueños son la vida mental entera, menos el esfuerzo de la concentración".

Para la mayoría de los participantes en esta aventura transcendental del Club de los Onironautas prácticamente la única diferencia entre el estado de vigilia y el de sueño es que en el primero el cuerpo está activo para los sueños y en el segundo no. Lo cual implica, dicho sea de paso, que el soñar en estado de vigilia (lo que hacemos normalmente) es más peligroso pues podemos poner a nuestro cuerpo en graves riesgos. ¿No es un sueño peligroso el de aquel que manejando un automovil se le ocurre que tiene que adelantar a ese cabrón del BMW?.

Si este texto sobre la posibilidad de un "despertar" ha despertado tu interés tal vez no te importe romper el protocolo y teletransportarte a otro lugar de este laberinto, por ejemplo  ESTE o  ESTE OTRO... aunque hay muchas llaves escondidas por otros insospechados rincones."