lunes, 7 de junio de 2021

El maravilloso vínculo humano con la fuente universal de poder






El otro día, alguien de un grupo de whatsaap de los que formo parte,  copio y pegó el enlace que os comparto a continuación.  Normalmente no tengo la costumbre de publicar en nuestra web textos escritos por otras almas,  pero cuando uno  me parece tan inspirador como este, tan solo respondo al impulso que surge desde las profundidades de mi ser.

Escribe Silvia Martinica:

La posibilidad de acceder a la fuente universal de poder existe, es cuestión de entrar en un estado de conciencia distinto donde los milagros son posibles. Es una frecuencia que nos pone directamente en contacto con un campo potencial donde todo puede ser manifestado. A esta maravillosa conexión se refieren numerosos pensadores, filósofos y científicos. Cada corriente le da un nombre diferente, la llaman el todo, la potencialidad pura, el flujo primordial, lo absoluto, Dios. Al ponernos en contacto con ella, podemos lograr cosas más allá de nuestra lógica, porque este no es precisamente el plano donde impera la razón. Aquí las leyes son otras.

¿Como podemos acceder a ella?, las formas de contacto son muchas, pero lo cierto es que hay condiciones que deben respetarse. La autenticidad, la disciplina y la entrega son algunas de ellas.

¿Cuales son los métodos?, hay muchos, se puede acceder mediante la fe, la meditación o practicas integrales que incluyan, cuerpo mente y espíritu. Al tener fe en Dios, oramos y nos entregamos a El, esta es una forma de unificarse con esa maravillosa fuente universal, de manera que no haya diferenciación, es decir, de esta forma entramos en sintonía y nadamos dentro de ese mar. Entonces no hay ninguna reacción adversa, desde la física no se produce ninguna fuga energética, por lo tanto las cosas ocurren. Estamos totalmente alineados con lo que deseamos sin contradicciones. La oración es una forma muy bella, que espontáneamente incluye otros valores humanos que van junto con ella. Pero hay muchas formas distintas de alcanzar objetivos, sin importar el método empleado, tienen que estar presentes ciertos elementos imprescindibles.

Estos son:

1- La conexión, es necesario buscar un sistema de contacto con la fuente para lograr que la energía universal empiece a correr por nuestros circuitos, despertándolos, destapándolos, fluyendo por cada rincón de nuestra anatomía, ese electromagnetismo es el motor,sin ese generador el proceso no se produce.

2- Decisión, tener muy en claro que quiero hacer con mi vida, para no crear ningún tipo de duda o confusión.

3- Intención, es parecido a decisión sólo que aquí adicionamos una voluntad sostenida en el tiempo.

4- Paz, quitar la ansiedad, teniendo la certeza de que las cosas llegarán. Donde hay ansiedad, hay duda. Se trata de estar tranquilos, ¿se hizo el pedido?, entonces espero con fe porque la entrega llegará.

5- Trabajar en los oponentes que siempre están dispuestos a resistir la concreción. Estos oponentes son internos y pueden ser miedo,vergüenza, falta de confianza o cualquier otra fuga energética posible. Por eso cuando hay fe no hay resistencias personales, hay seguridad absoluta, no hay ningún tipo de objeción personal que se oponga a la concreción de la meta.

5- Conciencia de los impedimentos. En este proceso es fundamental la remoción de impedimentos, muchos de ellos son totalmente inconcientes, entonces hay que traerlos primero a la conciencia para poder removerlos.

6- Atención. La atención es una manera de dirigir y concentrar la energía hacia el objetivo y focalizarlo allí.

¿Como es esa fuente?

Mientras viajaba en un avión de esos que tienen televisores individuales, donde obviamente se puede elegir la película y cada persona se mete en una historia diferente, se emociona, vive una determinada temática con un estilo, un lugar, personajes, amores, aventura, etc. Tantas películas distintas como televisores haya. Cada uno viendo una realidad y sintiendo que la suya es la única. Mi vecino de
asiento vive un drama, mientras yo me río con una comedia y el de atrás se muere de terror. Para cada uno esa es su realidad del momento. Pero bien, cada uno de esos aparatitos están inmersos en una realidad mayor que los soporta, que es el asiento, el avión, el cielo en el que vuela, el mundo y así sucesivamente.

Vivimos nuestra propia historia como si fuera la película del avión con actores, emociones y escenografías. Si lográramos abstraernos y ver más allá, entonces veríamos también el soporte donde esa vida se desarrolla, una realidad mayor a ella que la contiene. Los que logran verla descubren que existe una posibilidad mas grande que la conocida por su mente y sus sentidos, y desde allí pueden tener otra perspectiva, una macro visión. Esta realidad existe seamos consciente de ella o no, como existe el avión, aunque sólo veamos la película.

Así fue como nos fuimos olvidando quienes somos, nuestra verdadera naturaleza, esa divinidad a la que pertenecemos y nos pertenece. De la cual nos sería tan natural nutrirnos si no nos negáramos. Si contactáramos ese plano superior podríamos ver todos los programas de todos los televisores, comer de todas las mesas, ver el avión, las azafatas, el piloto y también el pedazo de cielo y mas allá aun. Esa fuente de la que hablamos es incalculable e incomprensible para nuestra mente. Es un gran cargador de energía universal, donde todos los seres vivos y entre ellos los seres humanos podemos ir a nutrirnos cada vez que lo necesitamos.

Imaginemos un celular al que cargamos por las noches. El celular tiene autonomía pero a su vez necesita ser recargado para poder funcionar en forma independiente, no esta dependiendo todo el día de la fuente pero sabe que existe y que tomara su carga de allí cada vez que lo necesite. En ese sentido no funciona separado de la fuente, se podría decir que están unidos físicamente al conectarse. Nosotros al igual que el celular tenemos una anatomía diseñada para albergar energía de la fuente en nuestro interior, sólo que no siempre dedicamos momentos a la carga de baterías, hasta desconocemos que deberíamos hacerlo para optimizar nuestro funcionamiento. Es lógico entonces que funcionemos al cincuenta por ciento.

Con la visión de una realidad aceptada únicamente dentro de los límites del televisorcito y un funcionamiento al cincuenta por ciento de carga en el mejor de los casos, estamos limitando nuestro poder real de manera sustancial. Somos parte del todo, pero hemos construido unas paredes enormes cuyos límites están en la propia piel. Añoramos y a la vez tememos esa fusión porque la hemos olvidado, olvidamos quienes somos en esencia. Cuando por momentos logramos traspasar esas fronteras y recordamos, entonces los milagros empiezan a ocurrir. A veces esto sucede en forma espontánea y lo atribuimos a la casualidad. Pero ocurre que, aun sin saberlo hemos sintonizado con la fuente, donde todo el potencial esta presente, y nutre las manifestaciones en el plano material. No sólo nos hemos separado de esta fuente maravillosa sino también la ignoramos, la desconocemos por completo. A pesar de que los grandes maestros de la historia han hablado de ella y han intentado darla a conocer.

Cuando los maestros del judeocristianismo hablaban de pecado, se referían justamente a esta separación del hombre con el todo, de su total negación. A partir de esta desconexión de la energía universal aparecían todos los padecimientos que el hombre mismo se provocó al separarse. Decían que todos teníamos que permanecer en ese contacto, nos recordaban además, que no necesitábamos ningún intermediario para lograr ese contacto divino. Ellos lo lograban y pretendían transmitirnos a nosotros que también podíamos. No era que existía un Dios castigador sino que al separarse, el hombre no usaba ese poder que le correspondía por naturaleza. Al creernos partes separadas aparecen los miedos, el sentir que debemos protegernos de los demás, del mundo, la competencia debido a la sensación de carencia, desequilibrios físicos y mentales en el funcionamiento. Aparece la envidia, los celos, la perdida, debido a que solemos reemplazar la conexión al flujo primordial con un trabajo, una pareja o una casa, entonces cuando ese objeto o persona desaparece nos sentimos morir, que todo se acabo junto con el. Es porque allí depositamos el sentido de fuente. Esta actitud tan frecuente más que nutrirnos nos vacía, ya que le estamos entregando toda nuestra energía. Cuando en realidad la fuente verdadera sigue ahí, siempre y eternamente inmutable.

Jesús decía con respecto a los milagros ?ustedes harán lo que yo hago y mejores cosas aun?, estaba hablando de capacidades que todos tenemos y nos invitaba a hacer uso de ellas. Nos quería enseñar que todos somos hijos de Dios, con una parte de divinidad en nuestro interior. Lamentablemente luego vinieron las interpretaciones de años de humanidad separada de la fuente. Con ansias de dominio y nos convencieron de que la verdad está en el televisorcito y que hay un Dios separado de nosotros y si nos portamos bien nos beneficiará y si nos portamos mal nos castigará.

Aunque suene infantil es la historia que la mayoría decidió creer. Para acceder a este flujo primero hay que reconocerlo y saber que está, luego hay muchísimas técnicas para continuar en ese contacto todos los días. Cuando nos sintonizamos con una frecuencia distinta a la habitual, comienza a aparecer la sincronía en nuestras vidas, es decir los medios necesarios para obtener lo que nos proponemos. Entonces aparecen, amigos, profesores, terapeutas, lugares, situaciones que ayudan a que el paso que necesitamos dar, se produzca. Florecen también nuevas sensaciones y emociones. Empezamos a brillar con una luz diferente, la frecuencia de la integridad aflora junto a un mayor magnetismo.

Ese es el camino del poder, del verdadero poder eterno y perdurable, que nos nutre en lugar de destruirnos y que inspira a los demás en lugar de devorarlos. Nos convierte en líderes naturales, amados y respetados, en lugar de jefes despóticos temidos y odiados.  

Artículo escrito por Silvia Martinica

Texto copiado de la siguiente dirección web:

https://blog.portinos.com/la-mateada/el-maravilloso-vinculo-humano-con-la-fuente-universal-de-poder



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